La soledad del director y su enfrentamiento al escenario vacío.
Díficil es entender una figura tan emblemática y la vez tan escondida como la del director. Sus ya de por si conocimientos deben llevar una dosis infinita de paciencia. No se suelen cumplir los horarios, el concepto padre-director es un vigencia dentro de la cabeza de los actores, la idea no se suele cumplir con la realidad y está llevado en volandas por productores, iluminadores, escenografos que lo intentan arrastra a un fango de complicaciones técnicas, económicas y espirituales.
Se puede tratar de hablar de un director desde dentro. Pero sólo aquel que se ha enfrentado al escenario vacio sabe perfectamente lo solo que puede llegar a sentirse. El intervalo entre que él llega y que llegan los actores y demás componentes del grupo es quizás uno de los momentos de más reflexión, más dudas y preguntas puede generar la ya de por si maltrecha cabeza.
No es mediático como los actores, si se quita de la cabeza los complejos mesiánicos y por supuesto el trabajo está tan mal reconocido como el de los autores, pero a estos aún les queda su orgullo, su trabajo hecho en papel u ordenador. Terminar una obra, representarla y ver como un grupo de 30 personas en un aforo de 400 aplauden timidamente puede desequilibrar hasta el más honesto y valiente director.
Hoy, descanso para los actores (en este empleo, claro) y trabajo para el escenógrafo. Como creo que ya he comentado vamos a reducir los colores, por la tendencia de la obra, y vamos a reducir al máximo posible la luz. De momento estamos trabajando con 5 lámparas de 75 w máximo. Para rellenar un espacio que necesita unos 6000 w, vamos a tratar de llevarlo a cabo.
Pronto empezaremos a tener fotos, y lanzaré mis opiniones al respecto.
martes, 29 de mayo de 2012
lunes, 28 de mayo de 2012
28 de Mayo del 2012
Mañana intensa. Quizás una de las características más importantes de los actores es saber contener. Cuando una actor contiene quiere decir que no se deja llevar por las emociones que le están invadiendo. Imaginaos que pasaría si en una primera escena de Chejov la actriz principal llorara desde el minuto uno. La obra seria demasiado densa para aguantarla y no habría cabida para que el público se relajara.
En este momento es cuando actua la inteligencia del actor o en su caso del director para no permitirle al actor dejarse llevar. Tan importante como rasgarse el alma cuando toca. Muchos actores contenidos no son tal, son personas completamente inhibidas en escena incapaces de tocar en un momento el cielo.
Por eso hoy ha sido un día de contención. Durante 17 páginas de texto hemos estado trabajando una conversación rutinaria donde lo que más prima es el reconocimiento de los personajes. Cuando un actor es capaz de llegar a él, al terminar, se desmorona. Y no de una manera fatigosa, ni victimista. Se desmorona por que entiende de raíz al personaje. Es capaz de, como un buen oráculo, saber que va a pasar y saber que no puede anticiparselo al público. En ello radica la dificultad.
Por ejemplo, una de las escenas más dificiles a la que estamos llegando es cuando Cristina, personaje de Cuerpo Dividido, recibe una pequeña falta de respeto de Manuel, su pareja. La actriz es muy dramática y es capaz de conectar con los sentimientos profundos de su ser. Pero teniendo en cuenta que la obra es un increscendo, que no hay un momento de bajón dramático, si no que hay distensión, debe existir como tal en escena. Cuando he mandado terminar el ensayo, la actriz ha comenzado a llorar. Y no un llanto de "que difícil es esto" si no un llanto capaz de derrumbar a un muro como yo. Después de cinco minutos le pedí que me dijera que había sentido, y la sorpresa por mi parte fue cuando la escuché: "Ahora entiendo por que Cristina debe ser fuerte". Ha sido un momento de subidón. Es importante que el director entienda a los personajes, casi tanto como que un actor se integre dentro del personaje de una obra. En el momento que lo entiende es capaz de desmontar al compañero, la escena y re-estructurarla con la profundidad de la obra en cuestión.
Mañana prolífica que ha tenido ese momento de lucidez de la actriz. Importante y placentero.
Mañana más.
En este momento es cuando actua la inteligencia del actor o en su caso del director para no permitirle al actor dejarse llevar. Tan importante como rasgarse el alma cuando toca. Muchos actores contenidos no son tal, son personas completamente inhibidas en escena incapaces de tocar en un momento el cielo.
Por eso hoy ha sido un día de contención. Durante 17 páginas de texto hemos estado trabajando una conversación rutinaria donde lo que más prima es el reconocimiento de los personajes. Cuando un actor es capaz de llegar a él, al terminar, se desmorona. Y no de una manera fatigosa, ni victimista. Se desmorona por que entiende de raíz al personaje. Es capaz de, como un buen oráculo, saber que va a pasar y saber que no puede anticiparselo al público. En ello radica la dificultad.
Por ejemplo, una de las escenas más dificiles a la que estamos llegando es cuando Cristina, personaje de Cuerpo Dividido, recibe una pequeña falta de respeto de Manuel, su pareja. La actriz es muy dramática y es capaz de conectar con los sentimientos profundos de su ser. Pero teniendo en cuenta que la obra es un increscendo, que no hay un momento de bajón dramático, si no que hay distensión, debe existir como tal en escena. Cuando he mandado terminar el ensayo, la actriz ha comenzado a llorar. Y no un llanto de "que difícil es esto" si no un llanto capaz de derrumbar a un muro como yo. Después de cinco minutos le pedí que me dijera que había sentido, y la sorpresa por mi parte fue cuando la escuché: "Ahora entiendo por que Cristina debe ser fuerte". Ha sido un momento de subidón. Es importante que el director entienda a los personajes, casi tanto como que un actor se integre dentro del personaje de una obra. En el momento que lo entiende es capaz de desmontar al compañero, la escena y re-estructurarla con la profundidad de la obra en cuestión.
Mañana prolífica que ha tenido ese momento de lucidez de la actriz. Importante y placentero.
Mañana más.
domingo, 27 de mayo de 2012
27 de Mayo 2012
La máxima de este momento es:
Aprenderse el texto. Sin ninguna duda, sin momentos de delicadeza, dejando de lado cualquier tipo de sentimiento. Leyendo y leyendo, una y otra vez, sin buscar enfasis, ni darle ningun tipo de matiz. Sólo lectura. Pura y dura. Nada de cuestiones psicológicas, nada de intento de entender el por que de las cosas, el cuando, el como... Sólo lectura. Algo díficil, por el hecho de que los actores venimos de escuelas que de alguna manera pervienten el proceso de aprendizaje más natural. El del tiempo y el espacio. Suele ser que a la hora de ensayar o representar hay una fecha límite, un lugar designado y unos actores estresados. El proceso creativo debería ser como lo estamos planteando. Al ritmo del actor. Sin gritos, sin pausas, sin analisis. Entender al personaje como persona, darle el valor y la dignidad de una persona.
Por eso creo necesario darle la importancia al texto. Un autor dramático suele escribir una coma por algo. Por eso sería una falta de respeto saltarse esas comas. Los puntos, las intenciones, las preguntas. Claro está que un texto está vivo, y por lo tanto habrá frases que necesiten ser acortadas, o intenciones que necesiten darle una exclamación para que se pueda entender. Aunque yo soy de la opinión de que el texto debe ser respetado cien por cien.
El primer día trabajamos sobre sillas. Leyendo texto, una y otra vez. Hay un momento durante los ensayos que los actores dudan de sus capacidades. Dudan del texto, dudan del director, y dudan hasta de su propia vegija. Una serie de inseguridades que espeta al director a armarse de paciencia y darle una dosis de autoestima al actor.
Ocurrió durante uno de esos días. En un momento dado, la actriz encargada era incapaz de decir la primera frase. Fue curioso por que la frase iba acompañada de una especie de canto. No por que el autor lo dijera, pero si por que el canto es el canto de la rutina. Sabemos como es el entrar a casa cualquier día de compras o de la semana. Pero la actriz tenía un pequeño ataque de ansiedad. Y era incapaz de entender ese hola. Es justo en ese momento cuando el director debe darse el tiempo suficiente como para mirar a la actriz y dejarla descubrir su error. Ese día, nos costo dos horas que entendiese por que el principio debe ser una rutina, y como la repetición no es más que un canto que tenemos los seres humanos en nuestro día a día.
Otro tipo de problemas son los movimientos escénicos. Partimos de la base que al tratarse de literatura dramática no podemos incluir actividades parasitarias. Si la actriz, en este caso, tuviera que estar enfadada, o para ser más exactos, llena de furia, no podría por ejemplo ponerse a coser. Si podría, pero no sería la opción que integraría mejor el movimiento natural de las acciones organicas. Como dice John Strasberg, el escenario te poner trampas cuando hay algo que no encaja. Y como yo veía que la actriz que no encontraba empece a hablarle. Y ella, se escondió. Detrás del texto. Comenzó a pasar las hojas por no bajar del escenario y darme un bofetón. Algo maravilloso con el contexto de la obra. Entonces el actor recibió la orden: "Dale texto". Y ella, al ser una actriz inteligente, siguió con lo que le daba el actor. Encontramos una acción que se movia de algo organico. Claro está que la obra está marcada por mí en todas partes. Podría decirle a la actriz hasta como mover la respiración. Pero: ¿Qué creación hay por parte del actor en ese momento? Ninguna, está claro. Por eso permito hasta cierto punto la libertad actoral, bajo un punto de vista externo.
¿Cual es el motivo de la actuación? ¿Por qué buscamos respuestas? ¿Por que se juntan actores, directores y dramaturgos en escena? ¿Por qué tratamos de llegar al público? ¿Por catarsis? ¿Por empatía? ¿Y si no somos capaces de llegar?
Las dudas vienen de todas partes. Estamos llenos de miedos y de inseguridades. Generados por opiniones ajenas, y externas que nos hacen cuestionarnos y dejar de prestar atención a lo que yo considero lo más importante. La intuición.
Por eso muchas veces me he negado a dar mi opinión. Es una manera de no dejar vivir. De asfixiar esperando a ser aceptado. Por eso no le digo nada a los actores. Sólo si han hecho un buen trabajo o si ha sido menos bueno. ¿De que serviría? Cuando lleguen a sus casas, si les ha afectado el trabajo continuarán machacandose hasta dar con el quid. ¿Para que gritar? ¿Para que ridiculizar? ¿Para que hacer sentir mal?
Desde luego el trabajo debe ser como con un niño. Le das un juego y le dices normas, y luego el niño hace lo que bien puede, o lo que le da la gana. ¿para que martirizarle?
Seguiremos en otro momento.
Aprenderse el texto. Sin ninguna duda, sin momentos de delicadeza, dejando de lado cualquier tipo de sentimiento. Leyendo y leyendo, una y otra vez, sin buscar enfasis, ni darle ningun tipo de matiz. Sólo lectura. Pura y dura. Nada de cuestiones psicológicas, nada de intento de entender el por que de las cosas, el cuando, el como... Sólo lectura. Algo díficil, por el hecho de que los actores venimos de escuelas que de alguna manera pervienten el proceso de aprendizaje más natural. El del tiempo y el espacio. Suele ser que a la hora de ensayar o representar hay una fecha límite, un lugar designado y unos actores estresados. El proceso creativo debería ser como lo estamos planteando. Al ritmo del actor. Sin gritos, sin pausas, sin analisis. Entender al personaje como persona, darle el valor y la dignidad de una persona.
Por eso creo necesario darle la importancia al texto. Un autor dramático suele escribir una coma por algo. Por eso sería una falta de respeto saltarse esas comas. Los puntos, las intenciones, las preguntas. Claro está que un texto está vivo, y por lo tanto habrá frases que necesiten ser acortadas, o intenciones que necesiten darle una exclamación para que se pueda entender. Aunque yo soy de la opinión de que el texto debe ser respetado cien por cien.
El primer día trabajamos sobre sillas. Leyendo texto, una y otra vez. Hay un momento durante los ensayos que los actores dudan de sus capacidades. Dudan del texto, dudan del director, y dudan hasta de su propia vegija. Una serie de inseguridades que espeta al director a armarse de paciencia y darle una dosis de autoestima al actor.
Ocurrió durante uno de esos días. En un momento dado, la actriz encargada era incapaz de decir la primera frase. Fue curioso por que la frase iba acompañada de una especie de canto. No por que el autor lo dijera, pero si por que el canto es el canto de la rutina. Sabemos como es el entrar a casa cualquier día de compras o de la semana. Pero la actriz tenía un pequeño ataque de ansiedad. Y era incapaz de entender ese hola. Es justo en ese momento cuando el director debe darse el tiempo suficiente como para mirar a la actriz y dejarla descubrir su error. Ese día, nos costo dos horas que entendiese por que el principio debe ser una rutina, y como la repetición no es más que un canto que tenemos los seres humanos en nuestro día a día.
Otro tipo de problemas son los movimientos escénicos. Partimos de la base que al tratarse de literatura dramática no podemos incluir actividades parasitarias. Si la actriz, en este caso, tuviera que estar enfadada, o para ser más exactos, llena de furia, no podría por ejemplo ponerse a coser. Si podría, pero no sería la opción que integraría mejor el movimiento natural de las acciones organicas. Como dice John Strasberg, el escenario te poner trampas cuando hay algo que no encaja. Y como yo veía que la actriz que no encontraba empece a hablarle. Y ella, se escondió. Detrás del texto. Comenzó a pasar las hojas por no bajar del escenario y darme un bofetón. Algo maravilloso con el contexto de la obra. Entonces el actor recibió la orden: "Dale texto". Y ella, al ser una actriz inteligente, siguió con lo que le daba el actor. Encontramos una acción que se movia de algo organico. Claro está que la obra está marcada por mí en todas partes. Podría decirle a la actriz hasta como mover la respiración. Pero: ¿Qué creación hay por parte del actor en ese momento? Ninguna, está claro. Por eso permito hasta cierto punto la libertad actoral, bajo un punto de vista externo.
¿Cual es el motivo de la actuación? ¿Por qué buscamos respuestas? ¿Por que se juntan actores, directores y dramaturgos en escena? ¿Por qué tratamos de llegar al público? ¿Por catarsis? ¿Por empatía? ¿Y si no somos capaces de llegar?
Las dudas vienen de todas partes. Estamos llenos de miedos y de inseguridades. Generados por opiniones ajenas, y externas que nos hacen cuestionarnos y dejar de prestar atención a lo que yo considero lo más importante. La intuición.
Por eso muchas veces me he negado a dar mi opinión. Es una manera de no dejar vivir. De asfixiar esperando a ser aceptado. Por eso no le digo nada a los actores. Sólo si han hecho un buen trabajo o si ha sido menos bueno. ¿De que serviría? Cuando lleguen a sus casas, si les ha afectado el trabajo continuarán machacandose hasta dar con el quid. ¿Para que gritar? ¿Para que ridiculizar? ¿Para que hacer sentir mal?
Desde luego el trabajo debe ser como con un niño. Le das un juego y le dices normas, y luego el niño hace lo que bien puede, o lo que le da la gana. ¿para que martirizarle?
Seguiremos en otro momento.
Proceso Creativo
Hemos empezado a trabajar sobre un texto contemporáneo. La dificultad de elegir un texto contemporáneo radica en descubrir la profundidad y la importancia de representarlo.
Quizás esa es la única importancia que tiene. La mayoría de las propuestas que se presentan suelen estar basadas en intuiciones y suposiciones del artista o creador. En el caso del teatro la linea es más delgada. No se sabe si se trabaja perfomance, fluxus, video-arte o literatura dramática. Por eso la concepción del director de escena es tan importante. Debe ser la persona que decida sobre lo que está pasando, la importancia de uno u otro objeto y la necesidad de más o menos requerimientos técnicos.
Hemos escogido "Cuerpo Dividido" de Raúl Quirós por una razón de peso, que ya en sus tiempos dijo Sastre. Es importante reivindicar la literatura dramática puesta en un teatro. Olvidarse de la danza teatro, o de la expresión corporal con música de fondo y clamar por un sitio para escuchar literatura.
Al ser un obra primeriza de un autor contemporaneo y por lo tanto, praticamente desconocido, hemos intentado darle una concepción lo más minimalista, basándonos en algunas de las enseñanzas de Grotowski. "El teatro pobre" es uno de los libros que más me han marcado y posiblemente sea lo más interesante. No estoy de acuerdo en algunos conceptos, como lo de eliminar todo en escena, quizás por un miedo interno a no ser entendido, y por que la valentía la dejaré más para adelante.
También hemos querido acercarnos a Gordon Craig, por la importancia que tienen sus escritos para el teatro moderno. Hubo una frase que me afecto: "El teatro está compuesto de sombras". A lo que yo me pregunté: ¿Quien es el encargado de descubrir esas sombras?. Y un abanico de posibilidades vino a mi. Podría ser el director, el actor, el escenografo o director de iluminación. No sabría responderla, pero pensé en esa frase para llevar una premisa.
¿Cuales son las sombras y como se las descubro al público?
Entendí entonces que la solución más pragmatica era reducir a su mínima expresión los conceptos de colorido. ¿Donde radican las sombras? En la oscuridad, a la luz del sol, en los lugares cerrados. Por eso todo debía ser un contraste de blancos y negros. Por que entre el blanco y el negro existen las sombras que en este caso, la pareja protagonista de la obra, debían descubrir. También supe que algunos elementos debían llamar más la atención, pero era una cuestión personal. En ocasiones guardamos el corazón en una estantería y está allí marcado para verlo y verlo, para leer las dedicatorias y resulta que no le hacemos el caso que deberíamos. Un día lo descubrimos y tenemos la mala suerte de comparar el hombre que nos lo regalo con el hombre que se nos presenta.
La transformación de los personajes (mejor dicho personas), su pasado como sujeto pasivo a la acción de la obra, el subtexto y los carácteres de estas personas, han marcado el proceso de trabajo. No es fácil actuar, y mucho menos no es fácil actuar bajo la presión de circunstancias externas al proceso creativo. Tiempo, dinero y poca profesionalidad son los enemigos naturales al arte. Por eso es importante decir que tenemos la suerte de poseer tiempo suficiente, dinero, y profesionalidad de más de 50 años entre todos los integrantes del grupo.
Por eso resulto ser algo mucho más placentero, si de alguna manera el actor dramático puede disfrutar sufriendo, el hecho de tener tiempo suficiente. Hemos empezado a descubrir lo que le pasa a estas personas, de darnos el espacio y el lugar para descubrir cual es el motivo de sus movimientos, de sus acciones.
Hemos empezado a crear. Bienvenidos.
Quizás esa es la única importancia que tiene. La mayoría de las propuestas que se presentan suelen estar basadas en intuiciones y suposiciones del artista o creador. En el caso del teatro la linea es más delgada. No se sabe si se trabaja perfomance, fluxus, video-arte o literatura dramática. Por eso la concepción del director de escena es tan importante. Debe ser la persona que decida sobre lo que está pasando, la importancia de uno u otro objeto y la necesidad de más o menos requerimientos técnicos.
Hemos escogido "Cuerpo Dividido" de Raúl Quirós por una razón de peso, que ya en sus tiempos dijo Sastre. Es importante reivindicar la literatura dramática puesta en un teatro. Olvidarse de la danza teatro, o de la expresión corporal con música de fondo y clamar por un sitio para escuchar literatura.
Al ser un obra primeriza de un autor contemporaneo y por lo tanto, praticamente desconocido, hemos intentado darle una concepción lo más minimalista, basándonos en algunas de las enseñanzas de Grotowski. "El teatro pobre" es uno de los libros que más me han marcado y posiblemente sea lo más interesante. No estoy de acuerdo en algunos conceptos, como lo de eliminar todo en escena, quizás por un miedo interno a no ser entendido, y por que la valentía la dejaré más para adelante.
También hemos querido acercarnos a Gordon Craig, por la importancia que tienen sus escritos para el teatro moderno. Hubo una frase que me afecto: "El teatro está compuesto de sombras". A lo que yo me pregunté: ¿Quien es el encargado de descubrir esas sombras?. Y un abanico de posibilidades vino a mi. Podría ser el director, el actor, el escenografo o director de iluminación. No sabría responderla, pero pensé en esa frase para llevar una premisa.
¿Cuales son las sombras y como se las descubro al público?
Entendí entonces que la solución más pragmatica era reducir a su mínima expresión los conceptos de colorido. ¿Donde radican las sombras? En la oscuridad, a la luz del sol, en los lugares cerrados. Por eso todo debía ser un contraste de blancos y negros. Por que entre el blanco y el negro existen las sombras que en este caso, la pareja protagonista de la obra, debían descubrir. También supe que algunos elementos debían llamar más la atención, pero era una cuestión personal. En ocasiones guardamos el corazón en una estantería y está allí marcado para verlo y verlo, para leer las dedicatorias y resulta que no le hacemos el caso que deberíamos. Un día lo descubrimos y tenemos la mala suerte de comparar el hombre que nos lo regalo con el hombre que se nos presenta.
La transformación de los personajes (mejor dicho personas), su pasado como sujeto pasivo a la acción de la obra, el subtexto y los carácteres de estas personas, han marcado el proceso de trabajo. No es fácil actuar, y mucho menos no es fácil actuar bajo la presión de circunstancias externas al proceso creativo. Tiempo, dinero y poca profesionalidad son los enemigos naturales al arte. Por eso es importante decir que tenemos la suerte de poseer tiempo suficiente, dinero, y profesionalidad de más de 50 años entre todos los integrantes del grupo.
Por eso resulto ser algo mucho más placentero, si de alguna manera el actor dramático puede disfrutar sufriendo, el hecho de tener tiempo suficiente. Hemos empezado a descubrir lo que le pasa a estas personas, de darnos el espacio y el lugar para descubrir cual es el motivo de sus movimientos, de sus acciones.
Hemos empezado a crear. Bienvenidos.
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